





Un juguete interactivo que combina tazón de alimentación lenta y rompecabezas de estimulación mental, ideal para perros que comen demasiado rápido o necesitan actividad cerebral. Su diseño obliga al animal a buscar la comida entre compartimentos, ralentizando la ingesta y reduciendo el riesgo de torsión gástrica.

El dispositivo tiene varios giradores y deslizadores que deben ser movidos con la pata o el hocico para liberar los premios. Cada movimiento requiere concentración y recompensa al perro con un pequeño bocado, fomentando la paciencia y la resolución de problemas.

Al ralentizar la comida, se mejora la digestión y se disminuye la ansiedad por alimento. El desafío mental ayuda a reducir comportamientos destructivos causados por el aburrimiento y aporta estimulación equivalente a un paseo corto.

Fabricado en plástico libre de BPA, resistente a mordidas moderadas y fácil de desmontar para lavar. La base antideslizante mantiene el juguete estable incluso con razas entusiastas.


Funciona bien para razas pequeñas y medianas; perros muy grandes pueden requerir mayor fuerza para mover las piezas.
Está pensado principalmente para croquetas secas o premios duros; la comida húmeda podría atascar los mecanismos.
Incluye bloqueos rotativos que se pueden apretar o aflojar para hacer más fácil o complejo el acceso a la comida.
El plástico produce un sonido leve al deslizarse, comparable a un juguete común, nada que asuste a la mayoría de los perros.
Dependiendo de la habilidad del animal, una sesión puede prolongarse entre 10 y 20 minutos antes de que encuentre todos los premios.