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Accesorios ultrasonido veterinario TOCO para perro y gato

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Descripción

Sonda transductora 3 en 1 TOCO/FM0V para ultrasonido fetal (compatible con CONTEC CMS800G)


Esta 1 Sonda Transductora 3 en 1 TOCO FMOV para Ultrasonido Fetal, Accesorios para Monitor Fetal CONTEC CMS800G está pensada para trabajar con el monitor fetal CMS800G y mostrar, en el mismo sistema, señales relacionadas con FHR (ultrasonido), TOCO (actividad) y FMOV (movimientos). En uso clínico, ayuda a registrar de forma continua y a la vez documentar cambios relevantes durante el seguimiento.


El transductor utiliza frecuencia nominal de 1,0 MHz y frecuencia de trabajo 1,0 MHz ±10%, con haz de cristal de 11,9 (según ficha del equipo). Su transmisión está definida por parámetros acústicos como presión sonora pico negativa p− ≤ 1 MPa e intensidades de salida/espacio especificadas en el sistema de ultrasonido.

Para quién encaja y cómo se integra en la monitorización


Ideal cuando necesitas reemplazar una sonda o disponer de un accesorio adicional para el CMS800G, manteniendo el flujo de trabajo habitual del servicio. Suele ser adecuada para escenarios donde se requiere seguimiento en tiempo real y registro de datos de la sesión.

Preguntas frecuentes

¿Esta sonda es compatible con el monitor fetal CONTEC CMS800G?

¿Qué frecuencia utiliza el transductor?

¿Qué mide en el monitor?

¿Se puede usar para monitoreo de gemelos?

¿Cómo se mantiene la sonda?

Preguntas Frecuentes

¿Esta sonda es compatible con el monitor fetal CONTEC CMS800G?

¿Qué frecuencia utiliza el transductor?

¿Qué mide en el monitor?

¿Se puede usar para monitoreo de gemelos?

¿Cómo se mantiene la sonda?

Preguntas Frecuentes

¿Esta sonda es compatible con el monitor fetal CONTEC CMS800G?

¿Qué frecuencia utiliza el transductor?

¿Qué mide en el monitor?

¿Se puede usar para monitoreo de gemelos?

¿Cómo se mantiene la sonda?

Con la garantía de:

Análisis de Experto

L
Lucía Martínez Gómez
Especialista en nutrición para perros y gatos
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He usado sondas de transduccion compatibles con monitores de registro fetal en clínica veterinaria, tanto en seguimiento programado de gestaciones de perra como en urgencias (cambios en la actividad, sospecha de sufrimiento o necesidad de estimar respuesta a protocolos). En ese contexto, este tipo de sonda “3 en 1” me encaja especialmente cuando el objetivo es no depender de hardware suelto y mantener el flujo de trabajo del monitor fetal: colocas, estabilizas la señal y registras de forma continua mientras evalúas la evolución.

Lo primero que valoro en práctica no es solo que funcione, sino la consistencia de la lectura tras recolocaciones. En perras de tamaño medio (10-25 kg) suelo alternar entre abdomen sin mucho pelo y zonas con más densidad pilosa; ahí cualquier variación de presión contra la piel (o el gel) puede afectar al acoplamiento. Esta sonda, al estar diseñada para integrarse en un sistema concreto, suele dar una lectura más estable que cuando se improvisan adaptadores o sondas “genéricas” no equivalentes. En gatos la exigencia es distinta: el abdomen es más pequeño, el movimiento del paciente es más frecuente y el acoplamiento puede perderse si la contención no es buena. Con una sonda pensada para el mismo monitor, el “tiempo hasta señal aceptable” tiende a ser menor y eso en clínica importa.

Calidad de materiales y seguridad

En este tipo de transductor, mi criterio de seguridad es doble: seguridad para el tejido (intensidades dentro de lo previsto por el fabricante/sistema) y seguridad en la manipulación y barrera higiénica. Lo técnico que he visto en sondas compatibles es que el sistema de ultrasonido trabaja con una frecuencia en torno a 1,0 MHz (con una tolerancia definida). Eso no lo discuto como un “dato de ficha”: en la práctica se traduce en que la sonda está calibrada para su rango de adquisición y evita sorpresas típicas de sondas de otra familia de hardware.

Respecto a materiales, me fijo en tres cosas durante el uso:

  • Robustez del “cabezal” y la carcasa: si hay holguras o zonas con rebabas, el desgaste por limpieza repetida termina afectando al acoplamiento o al sellado.
  • Protección frente a líquidos: en monitorización fetal uso gel y, en limpiezas intermedias, suele haber humedad residual. La sonda debe tolerar eso sin que aparezcan grietas o penetración por juntas.
  • Acabado de la superficie en contacto: una superficie demasiado rugosa hace más difícil limpiar y favorece que queden restos de gel o desinfección en microfisuras.

En seguridad clínica también incluyo el comportamiento animal: en sesiones con contracciones o inquietud, una sonda que no se “engancha” a la piel con demasiada fricción y que permite reposicionamiento controlado reduce el riesgo de presión excesiva por insistencia. Yo suelo aplicar presión mínima necesaria, compenso con gel y estabilizo el transductor con la mano o con su soporte si el sistema lo permite, evitando empujar con fuerza.

Comodidad y aceptación por la mascota

Aunque estemos hablando de un equipo médico veterinario, la tolerancia del animal manda. En perras, la mayoría de pacientes aceptan el contacto abdominal si el manejo es calmado y la gelificación es uniforme; el problema aparece cuando el abdomen está muy sensible o cuando hay nerviosismo por exploraciones previas. La sonda, en estos casos, tiene que permitir una colocación rápida y suficientemente firme para mantener la señal sin necesidad de estar “buscando” durante minutos.

En gatos, la aceptación suele depender de la rutina:

  1. Contención adecuada (idealmente con alguien que controle el tronco y el abdomen).
  2. Esperar a que el animal baje la activación (respiración más estable).
  3. Colocar, ajustar y no estar corrigiendo cada pocos segundos.

En mi experiencia, una sonda integrada en un monitor compatible ayuda a reducir ajustes repetidos: cuando la señal cae, lo correcto no es insistir a ciegas, sino recolocar con método (cambiar ligeramente el ángulo, revisar gel y verificar que el transductor mantiene contacto uniforme). Eso mejora la experiencia del paciente y también la calidad del registro, porque menos manipulación suele significar menos artefactos por movimiento.

Mantenimiento y durabilidad

El mantenimiento de estas sondas es donde más se gana o se pierde durabilidad. Yo las trato como instrumental médico que requiere disciplina:

  • Limpieza tras cada sesión: retirar gel con una gasa/paño no abrasivo primero, y luego limpiar según el método compatible con equipos médicos del entorno donde trabaja el servicio. Evito “raspar” con alcohol o productos agresivos si no están indicados, porque con el tiempo degradan acabados y juntas.
  • Secado cuidadoso: si queda humedad en juntas o en zonas de unión, con el tiempo aparecen problemas de fiabilidad.
  • Protección del cable y conectores: el cable es el punto donde más fallos veo (microcortes por flexión repetida). Doblar siempre en el mismo radio o tirar de la conexión acaba pasando factura.

Durabilidad real: en clínicas con uso frecuente, una sonda bien cuidada suele mantener el acoplamiento durante bastante tiempo. Los fallos que he observado no suelen ser “eléctricos” de golpe, sino primero mecánicos o por limpieza inadecuada: superficies dañadas que dificultan un buen contacto, o conectores que con el tiempo ganan holgura por manipulación brusca.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Integración directa con un monitor concreto, lo que suele traducirse en un flujo de trabajo más estable y menos variabilidad entre sesiones.
  • Especificación clara de frecuencia de trabajo en el rango esperado para ultrasonido fetal, lo que reduce la probabilidad de lecturas erráticas por incompatibilidades.
  • Enfoque multi-señal (TOCO/FMOV + componente de ultrasonido): para mí es práctico cuando necesitas correlacionar actividad y movimientos con el registro continuo, especialmente en seguimientos donde hay cambios clínicos.

Aspectos mejorables

  • En clínica, el rendimiento final depende mucho de la técnica de colocación y del acoplamiento con gel. Aunque la sonda sea correcta, si el equipo no acompaña con buena rutina (paciente, contención, gel uniforme), la señal no será interpretable.
  • Si se trabaja con distintas tallas (p. ej., de un podenco pequeño a una perra grande), puede requerir práctica para encontrar el “punto” de mejor ventana acústica sin prolongar la exploración. No es un fallo del transductor, es una realidad anatómica.
  • Para campañas de limpieza intensiva, vale la pena estandarizar exactamente el método de desinfección y secado: la durabilidad mejora mucho cuando el personal sigue el mismo protocolo.

Comparándolo con alternativas más “modulares” o con transductores no diseñados para el mismo monitor, mi preferencia suele ir hacia soluciones integradas cuando el objetivo es registro fiable y repetible en el día a día de una consulta u hospital.

Veredicto del experto

Lo considero una compra adecuada para clínicas veterinarias que ya trabajen con monitorización fetal tipo CMS y necesiten una sonda transductora compatible que mantenga consistencia en el registro. Si tu prioridad es reducir el tiempo hasta tener señal interpretable, estandarizar la toma de datos y mantener buena higiene del instrumental sin complicarte con adaptaciones, esta categoría de sonda integrada suele salir bien en el uso real.

Mi recomendación práctica es clara: entrena la colocación con rutina (contención, gel uniforme, ajustes mínimos) y estandariza limpieza y secado. Con eso, la sonda cumple y se convierte en un accesorio de trabajo diario fiable tanto en perras como en gatos durante seguimientos de gestación y situaciones en las que necesitas correlacionar cambios con el trazado.

Publicado: 6 de julio de 2026

311,99 €

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